En los Montes de María, aún se desvelan por «la horrible noche»

Foto: Jhon Mario, El Tiempo.

Algunos congresistas de la Comisión de Paz denunciaron en Sincelejo, el aumento sistemático de la violencia y amenazas a líderes y lideresas de la Región, además, la Comisión de la Verdad reveló testimonios desgarradores.

Por: William Borja Salcedo

«Colombianos, cesó la horrible noche«, fueron las palabras con las que el ex-presidente Juan Manuel Santos, ocupó todas las portadas de diarios nacionales e internacionales el pasado 26 de septiembre de 2016, cuando se realizó el acto de firma del proceso paz con la guerrilla de las FARC en Cartagena. Sin embargo, en los territorios, la horrible noche no cesó y aún sigue cobrando vidas.

Lejos de ser una crítica a Juan Manuel Santos, con quién tengo profundas diferencias, esta será una mirada a los relatos que se elevan en alta voz, para evitar ser masacrados y quedar en listas de ninguneados como “muertos por líos de falda” como en algún momento señaló un ministro de Defensa y, difundió con profundo desprecio, el Gobierno de Iván Duque.

La comisión de la verdad, en un reciente comunicado señaló que, desde noviembre de 2016 (año de la firma del acuerdo) a enero de 2021, se han presentado 1136 asesinatos de líderes en los distintos territorios. De esa escalofriante cifra de líderes asesinados, 37 corresponden a nuestra región.

La situación es compleja, pues nuevas estructuras paramilitares empiezan a disputarse el control de ciertos puntos estratégicos para el narcotráfico. Ante la Comisión de Paz, a la cual asistieron solo 12 congresistas, voceros de las subregiones de los Montes de María, La Mojana y el San Jorge, denunciaron que subestructuras del Clan del Golfo amenazaron con panfletos y vía telefónica a líderes comunales. Esto ha ocasionado una nueva ola de desplazamientos forzados de personas que se van de las zonas rurales a los centros de poder.

En Sucre, después de realizar denuncias por posibles actos de corrupción, el 19 de julio de 2020, fue asesinato del veedor ciudadano Tulio Maury. Hechos de sangre, que enlutan a todo un Departamento que insiste en tejer la paz.

La Defensoría del Pueblo ha emitido tres alertas tempranas en lo que va del 2021: San Onofre, María La Baja y El Carmen de Bolívar. A pesar de estas advertencias, las agresiones no cesaron. Por el contrario, el país observó el doloroso ‘TBT’ de la violencia colombiana, cuando en los primeros días de enero habitantes de El Salado, en El Carmen de Bolívar, denunciaron panfletos y la presencia de las Águilas Negras. El Salado, en donde algunas casas aún muestran el horror del conflicto, regresaba a sentir miedo de épocas pasadas.

Ante la poca capacidad del Gobierno para implementar los acuerdos y brindar protección a los líderes y lideresas, se suma la desconfianza por un posible caso de falso positivo, tal como lo denunció Indepaz, quienes aseguran que Orlando Mesa es un campesino de 82 años y no hace parte de ninguna organización criminal, como asegura el ejército.

El Gobierno intentará aplazar, todo el tiempo que sea posible, el debate sobre la vida, la implementación de los acuerdos y el aumento de cultivos ilícitos, para que sea otra administración quien lidere esas trasformaciones.

La apuesta será por el pacto de silencio por parte del Gobierno; mientras, en los territorios, el silencio se traducirá en vidas perdidas.

Lo que en 2016 era la esperanza por el fin de una horrible noche con la llegada del “posconflicto”, hoy es la entronización de la violencia con la llegada del “neoconflicto” con ‘neoparamilitares’, ‘neoviolencia’, nuevos nombres y viejas prácticas.

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