Hoy es un buen día para elevarle una plegaria a la Virgen María

Para quienes son creyentes católicos, honrar a la Virgen María es una tradición que tiene su particular fecha de conmemoración cada 13 de mayo. De manera precisa, un día como hoy se cumple el aniversario de la aparición de su imagen en las colinas de Cova da Iria, Fátima, en Portugal.

Y más allá de ese gran acontecimiento, que según los relatos ocurrió en 1917, hace ya 104 años, lo que más se resalta de ese hecho es el mensaje que la Patrona les envió a los fieles en el sentido de orar todos los días. Por eso, a ella se le conoce como la ‘Señora del Rosario’.

Muchos hombres, sobre todo cuando pasan por momentos de oscuridad o de grandes aflicciones, recurren a la oración. Casi todos acostumbran a solicitar la intercesión espiritual de la Madre de Dios para que cesen las tribulaciones por las que pasan.

Elevar una plegaria al cielo, de acuerdo con los promotores de las cadenas de fe, otorga un infinito poder de sosiego; y lo es más si se le profesa una gran devoción a la Madre Santísima.

¡Y esto no es solo un asunto de credos! Los propios médicos e incluso algunos sicólogos, más allá de sus férreas convicciones con la ciencia, aseguran que orar es una ‘medicina vitamínica’ que ayuda a la recuperación de muchos de sus pacientes.

Grandes investigaciones científicas han concluido que el ejercicio de la oración, además de ser saludable, crea las circunstancias que sientan las bases apropiadas para la curación de una persona que está en tratamiento médico.

No soy profesional de la salud, pero soy de los que cree en los efectos del arte de orar en los pacientes que libran duras batallas en clínicas y hospitales.

Y en términos espirituales, que es de lo que se trata esta sección de Vanguardia, el Santo Rosario purifica el corazón, borra la tristeza del alma y hace germinar la semilla de la esperanza.

La oración marca con su influencia las acciones y las conductas de muchas personas; a tal punto de que quienes las pronuncian viven con paz interior, manifiestan una singular tranquilidad y reflejan en sus rostros renovadoras expresiones.

Orarle a la Virgen, para que abogue por nosotros ante el Señor, nos permite aceptar la Voluntad Divina.

También nos hace comprender las situaciones que nos cuesta interpretar, pero al mismo tiempo nos anima para no resignarnos ni caer en frustraciones o decepciones.

Hay quienes aseguran que el Rosario genera acciones milagrosas, entre ellas las curaciones del cuerpo y del alma.

La verdad es que cada quien es libre de atribuirle a la oración los poderes que quiera, pero todos deben reconocer las buenas terapias que este acto de fe representa.

Además, orar es muy sencillo. Para ello usted no necesita más de tres o cinco minutos; tampoco es preciso estar en un templo o pertenecer a una determinada Iglesia o institución; pues desde la intimidad de cada corazón se puede ‘conectar’.

Más allá del fanatismo religioso, los invito a no subestimar el bálsamo que representa el Rosario; de hecho, realizarlo suaviza los temperamentos más duros y nos acerca más a Dios.

Recuerden que la oración a la Virgen, además de ser un puente de comunicación con el Creador, renueva nuestro estado de ánimo y cambia nuestra actitud frente a las adversidades.

Dicho de otra forma: los momentos difíciles de la vida son más llevaderos si hacemos lo que nos recomendó la Virgen: ¡Rezar el Rosario!

Colprensa

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