The Last of Us II: imprescindible

Estamos atravesando tiempos difíciles. El estrés, la preocupación, la incertidumbre, la duda o el encierro han sido algunos de los tantos factores que se han acuñado a nuestro estilo de vida y ojo, no digo que antes no lo hayamos sentido, pero hoy en día hasta cierto punto hemos aprendido a normalizarlos. De modo que, como ahora tenemos un poco más de “tiempo libre” (tiempo que algunos empleadores han aprovechado para aumentar la eficiencia del escla… ejem… trabajador) puede decirse que la tecnología nos ha abierto los brazos para que cada uno pase la cuarentena con opciones tan diversas como la música, el streaming y lo que nos compete, los videojuegos.

Aunque a principios de este año todo parecía empeorar con anuncios prematuros de una tercera guerra mundial, la amenaza de una plaga de avispones asiáticos, terremotos, escándalos políticos y un largo etcétera, irónicamente para los jugadores este año 2020 ha sido uno de los mejores que se recuerdan. El esperadísimo remake de Final Fantasy VII, Doom Eternal o Animal Crossing fueron algunos de los estrenos más prolíficos con los que se abrió el año, no obstante, después de varios retrasos y un par de escándalos que involucraban la filtración de fragmentos muy importantes de la trama, The Last of Us Part II finalmente se puso a la venta el 19 de junio.

Para los que no sepan, el The Last of Us original es uno de los juegos más recordados de la popular PS3. Con gráficos impresionantes y una emotiva historia, el título de Naughty Dog, estudio desarrollador de la también popular saga Uncharted o Crash Bandicoot, recibió elogios casi de manera unánime entre público y crítica, además de estar entre los más vendidos de la historia (un total aproximado de 20 millones de copias). La expectativa por lo que sería un nuevo capítulo de la historia de Joel y Ellie estaban por las nubes y luego de un espectacular demo presentado en la E3 de 2018, en la que algunos desarrolladores de otros equipos no dieron crédito a lo que sus ojos veían, el juego llegó a las tiendas recibiendo una favorabilidad de sitios como Metacritic, cuya media era la de un 96, que luego bajó a un 94, convirtiendo al título como uno de los imprescindibles de una consola que ya le pesan un poco los años.

Sin embargo, como mencioné antes, las filtraciones que supuestamente habían sido llevadas a cabo por un supuesto empleado descontento por el trato recibido, y que luego fueron señaladas como “el trabajo un grupo habilidoso de hackers”, abrió muchas heridas antes de que los jugadores cataran a fondo la nueva obra. Estas filtraciones, sin contextualización alguna, provocaron la ira y el descontento generalizado hacía el escritor y director Neil Druckman, al que han llegado a amenazar de muerte. Estas amenazas también se extendieron a otros miembros del equipo e incluso a la actriz Laura Bailey, quien dio vida a uno de los personajes que más polémicos del videojuego.

Pero más allá de estos comportamientos inaceptables por parte de una comunidad tóxica que, cabe aclarar, son pocos, el juego trae consigo un par de cambios que pueden no ser del gusto de agrado de todos aquellos que disfrutamos la primera parte. Para empezar, el juego es una continuación directa del primer título en el que los personajes principales, Joel y Ellie viven un par de años en paz en la tranquila comunidad de Jackson ubicada, como no, en el condado del mismo nombre. Sin embargo, una serie de sucesos del pasado trae consigo terribles consecuencias que hacen que Ellie emprenda un viaje a Seattle en busca de venganza.

Hablar de la historia de un juego que se apoya tanto en la importancia de la narrativa sería contraproducente, así que lo mejor es que cada jugador se enfrente a él sabiendo lo menos posible. Solo puedo decir que la trama no está hecha para contentar jugadores, incluso obliga a los personajes a hacer cosas horribles constantemente, tanto, que puede llegar a ser imposible empatizar con ellos. En cuanto a la forma de contarse, la historia utiliza el recurso del flashback para rememorar algunos momentos importantes de los personajes, algunos utilizados con mayor o menor acierto. Si alguien ha visto The Godfather Part II, quizás encuentre algunos paralelismos no solo el “Part II” que ambos ostentan, sino porque el juego también parece medianamente inspirado por la forma en que la mítica película de Coppola se cuenta a lo largo de más de tres horas y media.

Más allá que el juego utilice recursos propios del cine, incluso generando fricciones entre lo que pueden hacer los personajes en cinemáticas y lo que hacen cuando el jugador está al mando de sus acciones, hay que recordar que The Last of Us Part II sigue siendo lo qué es, un videojuego y por lo tanto debe juzgarse como tal. Este tipo de incongruencias las hemos visto en otras sagas como GTA, en el que el personaje principal, a pesar de ser un mafioso, tiene presente un código moral sobre el cuál basa su comportamiento durante los tramos de la historia y que cambian por completo una vez está controlado por el jugador, quien puede hacer que el personaje agarre una motosierra y mate ancianos vistiendo tan solo ropa interior.

En cuanto a gameplay, Part II recoge varias ideas de otros juegos del género de infiltración y las aplica con absoluta maestría. El combate resulta vistoso y espectacular, dejando en pañales algunas coreografías que hemos visto en películas de moda. El juego también ofrece diversas herramientas para que el jugador enfrente cada situación de la manera que más le plazca. Por supuesto, no se tratan de opciones infinitas como podrían ser el caso de juegos como Metal Gear Solid V, pero las que disponen son suficientes como para hacer amenas esas treinta horas de duración que ofrece.

Gráficamente ofrece uno de los acabados más impresionantes de la actual generación. No solo cuenta con un nivel de detalle enfermizo en las locaciones, sino que también los personajes, tanto principales como enemigos, gozan de un nivel apabullante. Es una delicia recorrer distancias llenas de vegetación y ver como la luz del sol se refleja en los charcos o como las partículas de polvo viajan por el aire con absoluta naturalidad. Puede que hayan una par de texturas en baja resolución que afeen el conjunto, pero son solo nimiedades ante el músculo del motor gráfico de Naughty Dog.

Respecto al sonido, Part II vuelve a contar con el talento de actores como Troy Baker (Joel) y Ashley Johnson (Ellie), junto a otros que valdría la pena que el jugador vaya descubriendo. El nivel de actuación de voz, junto a un guion que cuenta con varios y bien elaborados diálogos, brilla con la misma intensidad del apartado gráfico y jugable. La música, sutil y minimalista, vuelve a correr por parte del oscarizado compositor argentino Gustavo Santaolalla,quien se encarga de acompañar cada escena al compás de su guitarra.

The Last of Us Part II es un juego que generará divisiones. No se trata de una obra perfecta, ni mucho menos, pero sin duda se trata de una sobresaliente. Acusado de ser forzosamente progresista, de contar con un guion pobre y en el que también pesa encima el fantasma del “crunch” (o explotación laboral), Part II es un juego que cumple algunas de las muchísimas expectativas que se le tenían puestas. Puede que no sea la secuela soñada para algunos, pero en mi caso el juego ofrece una historia competente, una jugabilidad adictiva y recursiva, visualmente atractivo y que una vez terminado, invita a volverlo a empezar. Cabe aclarar que se trata de solo una opinión y por suerte, mientras estas no sean destinadas a atentar o a destruir a otros, puedo decir con toda seguridad que The Last of Us Part II es absolutamente imprescindible.

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